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Domingo a contraluz: Poema de Tomás Godoy

Foto del escritor: revistaelcoloso
revistaelcoloso
hace 11 minutos
1 min de lectura

No encontrarla ahí.

No encontrarla en ninguna parte.

Ni en las nubes que pasan

en sus ritmos de viento,

ni en los sueños que pretendes descifrar:

la mirada de tu madre, el juego solitario de la infancia,

una playa infinita que sólo existe en recuerdos.


Al recostarte,

aún vive algo de día en el cielo

y la pared se recubre a contraluz de ámbar.

Los cuadros toman el tono del crepúsculo

y confiesan que lo que sientes esta tarde

-que son todas las tardes-

no es sólo tristeza

no es sólo cansancio.


El presente que pasa frente a tus ojos

se escapa en el riesgo de las palabras

que desmontan cada instante

a ambos lados del camino.

-Cada día que pasa

es un día más y un día menos-

te dices mientras esperas

que algo se detenga,

que el bosque permanezca

en el azul de su paisaje

que es siempre el mismo en su transformación.


Un niño sueña en otro mundo

que lanza una piedra al río.

Al despertar, un nuevo día

ilumina tibiamente su ventana.

La ha encontrado, ahí,

sin buscarla.


Vuelves a ti

en esta tarde que parece la última.

Escuchas la melodía del viejo organillero

que se cuela por tu piel

como un estruendo en el alma.

Cierras los ojos.


Paseo al crepúsculo (Vincent Van Gogh, 1890)
Paseo al crepúsculo (Vincent Van Gogh, 1890)

 
 
 

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