top of page

Entrevista a Gens

  • Foto del escritor: revistaelcoloso
    revistaelcoloso
  • hace 19 horas
  • 5 min de lectura

En esta entrevista, Tomás Veizaga dialoga con Gens, una de las ganadoras del primer premio de poesía El Coloso.


Tomás: ¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en este poema? ¿Qué puedes contarnos del proceso de creación?


Gens: Es bien curioso cómo fui trabajando esta pieza, yo llevo más de diez años escribiendo de una manera muy intuitiva: para mí la poesía siempre había sido algo que llegaba, un poema que me iluminaba y escapaba de mí, mi trabajo era invocarlo. Sin embargo, esta vez me propuse dominar la escritura de alguna forma. Este poema fue uno de los primeros que escribí este año y en él hice el ejercicio exactamente contrario al que venía acostumbrada, decidí ser metódica.


Hace tiempo quería escribir acerca de mi familia y de la feria, que es nuestro rubro familiar, plantearme la temática de antemano y estructurarla marcó un hito en mi trabajo, el dominio sobre mi voz poética. Por eso este poema tiene la particularidad de que cada palabra está mucho más pensada y establecida en un orden específico, buscando evocar con precisión lo que quería decir.


Tomás: Muchas estrofas de tu poema comienzan con un verso de una sola palabra, que luego se extiende en otros versos. ¿Es esto una manera de invocar la memoria? A veces un pensamiento o una imagen nos evoca a otras.


Gens: Sí. Es una manera de invocar la memoria a través de un elemento que se da de forma muy marcada en la poesía, quizás más que en otras disciplinas: el ritmo y la musicalidad. Decir una primera palabra, sola, evoca algo muy interno del lenguaje que tiene que ver con la fonética de las cosas. Te permite saborearla por sí misma, aislada por un instante de su cadena de significantes.


A nivel formal, funciona también como un impulso, como ese paso que das hacia atrás para después correr hacia adelante con más fuerza. Lo pienso como una especie de péndulo donde esa primera palabra fija el pulso, y luego ese ritmo va creciendo y transformándose en versos más largos.


Gens Pávez
Gens Pávez

Tomás: Entre sensaciones y colores se logra una imagen fragmentaria y difusa de lo que es el recuerdo. ¿Crees que podrías reescribir este poema muchas veces, “invocándolo” de maneras distintas?


Gens: Sí, definitivamente podría invocarlo de formas distintas, y me parece una pregunta hermosa, una misma palabra significa algo distinto para cada persona, e incluso para uno mismo si nace en otra época, en otro año o en otra estación. Si lo hubiese escrito en invierno o en verano, posiblemente habría rescatado otras imágenes del paisaje.


Como este es un recuerdo de infancia, entiendo que la mirada está empañada, pero es una infancia que yo observo desde una vereda muy cariñosa. Disfruté mucho mi niñez en la feria, tengo recuerdos bellísimos de ahí. Es un lugar hermoso, lleno de frutas, olores, colores y texturas que resultaron muy estimulantes y que enmarcan gran parte de lo que soy hoy en día. Sé que voy a volver a escribir sobre esto, ya sea en el futuro cercano o más adelante en mi vida, la feria siempre va a estar ahí y siempre la voy a recordar.


Tomás: Hay juegos de oposiciones en tu poema. Se mencionan polos positivos y negativos, como el dulce con lo seco, las canciones con el humo, lo pútrido y lo delicioso. ¿Crees que los recuerdos de juventud tienen un sabor agridulce?


Gens: Más allá del sabor de la juventud, para mí la poesía, o cualquier obra artística, representa, desde una mirada psicoanalítica, una herramienta compleja para la integración psíquica. Es por esto que no solo en mis textos, sino también en mi arte visual y en mi vida diaria, abogo por la contradicción y por habitar los extremos. Ir de un lado al otro es la única manera de lograr una comprensión más completa de la realidad.


Creo que justamente a través de esos polos y de las contradicciones logro encuadrar imágenes mucho más profundas y honestas, esto no pasa solo al escribir, es algo que cruza las acciones diarias, emociones, pensamientos y decisiones.


Tomás: ¿Hay alguna obra literaria o algún autor que sientas que de alguna manera dialogue con tu obra, ya sea como influencia, referente, o que simplemente sea similar?


Gens: No sé si es una obra literaria tradicional, aunque en cierto punto sí lo es, me resuena de manera muy íntima la obra de Carl Jung, desde sus estudios más profundos de psicología como Aion o La Psicología de la Transferencia, hasta su obra más literaria; El libro rojo, su trabajo ha sido una respuesta a preguntas que yo me venía haciendo hace mucho tiempo. También me interesa mucho el enfoque del psicoanálisis lacaniano.


Para mí, el psicoanálisis opera como un marco teórico en mi obra porque entiendo el arte como un espacio donde la psique se manifiesta a través del cuerpo y del lenguaje, guiado por el fenómeno del espíritu. Yo voy creciendo junto con lo que hago; mi psique se va integrando y mi conciencia se expande en conjunto con mi producción creativa. Si tuviera que nombrar mis referentes fundamentales hoy en día, serían Jung y Lacan.


Tomás: ¿Por qué dedicas este poema a tu familia?


Gens: Se lo dedico a ellos y a la feria porque es nuestra historia, nuestra identidad dentro de una

territorialidad. Mi mamá trabaja ahí desde que tiene siete años; más tarde mi papá se unió y armaron su propio negocio. Actualmente es un espacio donde compartimos y trabajamos juntos en la comuna de Lo Prado, mis papás, algunos de mis hermanos y yo.


Dedicárselo a mi familia es también dedicárselo a ese entorno que me ha enriquecido y ha ampliado mi percepción del mundo desde que era niña, la feria te permite conocer de verdad a la gente de tu comunidad, a los vecinos con quienes compartes el territorio. Pasan cosas muy profundas ahí, pero a la vez es un ambiente muy chistoso. A mí me cuesta un poco la sociabilidad, y la dinámica de la feria me obliga a trabajarla, me empuja a ser muy creativa al momento de hablar con las personas y tirar chistes. A nivel lingüístico ese juego es fascinante, está lleno de dichos, gritos y cantos que son un estímulo constante. Visualmente es un paisaje hermoso de colores y texturas. Entregarles este poema es como construirles un altar de frutas.


Los Feriantes, texto ganador del premio de poesía El Coloso:


A mi familia


Sumergidos en el humo

reconociendo canciones bajo el arrastrar de la caja

que atada a una cuerda usted llevó entre camionetas


encaladas

frutillas de algunos veranos

desconocidos de piscinas verdosas de hierba


niños

convaleciendo futuros con danzas abstractas

simbolizando en mis sueños mordeduras de durazno


tentaciones

de dulce he visto morir

o de haber desatado el ramal de la mata

o de haber perdido sus huellas entre hojas amarillas

o de no prever la lluvia intensa de domingo


secas

pequeños altares de almendra

equivalentes podridos por debajo

apuntando profundo con sus dedos

al hombre de las bolsas y su moto roja

que tiende su mano sucia sobre el tablero


apilados

Dios sigue mirando sagrado sobre los cables de las torres

¿recuerdas que alguna vez colgamos adormecidos?

vibrando arrítmicos cantos pastorales


vi deliciosas versiones de primaveras intactas

amueblando el pasillo de aromas cítricos


pútrido

¿dice usted que no cuesta tanto?

que en la misma mesa ruedan uvas y pasas


Pastor

¿por eso en mi habitación crecen plantas de albahaca?

¿por eso lo he visto repartiendo semillas bajo mi cama?


Mire

yo he adornado su altar de juguetes

y usted a cambio me ha entregado todo lo que tiene


temiendo

acompañando sus canciones con palabras extrañas

cantando apocalipsis mi otra mitad

la que usted conoce

la que vio suplicando colores manzana.

 
 
 
bottom of page