Chet Baker: I Fall in Love Too Easily

Escrito por Javier Ignacio Lux
El corazón tiene razones que la razón no conoce
Blaise Pascal
Lamentablemente, y aunque me esfuerce en no hacerlo notar, siempre escribo desde la irracionalidad, el impulso y la experiencia; esta, claramente, no será la excepción.
Primavera de 2020. Estoy en mi habitación, solo, ido y envuelto en la sombra de una tenue luz roja. Empiezo a reproducir canciones al azar, y me dejo arrastrar por el vacío que habita en mi interior. Pero, en el mismo instante en que comienzo a entrar en trance, se reproduce una pieza que me deja con los pelos de punta y que hace que mi cabeza, ya ida e inerte, se llene de miel como una flor en primavera. Se llama «I Fall In Love Too Easily».
La obra, compuesta originalmente por Jule Styne y Sammy Cahn para Frank Sinatra en 1944, fue reinterpretada por Chet Baker en 1956 como un frágil e íntimo susurro de ternura. La versión de Baker, caracterizada por la ausencia de vibrato y un tempo lento, transformó la pieza de Hollywood en el lamento de un corazón vulnerable, roto.
Aparecida en el aclamado disco Chet Baker Sings (1956), se convirtió junto a «Time After Time» en un himno definitivo del soft jazz. Aunque ha sido versionada por otros grandes de la música, como Miles Davis o Bill Evans, la interpretación del trompetista estadounidense sigue siendo mi favorita. Al fin y al cabo, fue la que me introdujo en su maravillosa discografía.
La letra es sobria, delicada y dulcemente tierna: «I fall in love too easily / I fall in love too fast / I fall in love too terribly hard / For love to ever last». Asimismo, el instrumental, liderado siempre por Baker, resulta el acompañamiento perfecto: un maravilloso vals entre la voz, el piano y la trompeta. Hay que ser muy cabrón, digo yo, para no derramar al menos una lágrima al escucharla; y es que, como ya he mencionado, la pieza es tan delicada como sencilla en su forma. ¿Acaso la simplicidad no es el verdadero lenguaje del amor? No hace falta recurrir a versos rebuscados o excesivamente líricos para sentir que el corazón se te sale del pecho, y esta canción, de por sí, ya ha roto más de uno.
Hoy, seis años después de aquella primavera, sigo regresando a esta misma habitación cada vez que el mundo se vuelve jodidamente insoportable. Regreso porque es donde pertenezco: este es mi pequeño rincón de Cielo e Infierno. Chet murió hace décadas en una vereda de Ámsterdam, pero su voz sigue presente en mi memoria, recordándome que, al fin y al cabo, enamorarse demasiado fácil es la única forma que conozco de vivir al borde del éxtasis. Y eso es todo en lo que la música consiste.

Título: I Fall In Love Too Easily
Álbum: Chet Baker sings
Artista: Chet Baker
Lanzamiento: 1956



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