Live or Die: La obra maestra de Anne Sexton
- revistaelcoloso

- 18 feb
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Actualizado: 18 feb
El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen llenas del propósito
de perderse, que su pérdida no resulta un desastre
Elizabeth Bishop
No lo recuerdo muy bien; pero, hace ya varios años atrás, dejé de creer en los fantasmas; los cuales, y cómo le podría ocurrir a cualquier otro niño, me perturbaban hasta llegar a las lágrimas; y llorar, ahora lo sé bien, es un arte en sí mismo. Creí que los había olvidado para siempre (qué palabra tan fatal); pero, de repente, y sin ninguna señal de alerta, volvieron a mí. Pensé que se habían ido, que se habían ahogado en el fondo de mi memoria, de verdad lo pensé, hasta que conocí la poesía de Anne Sexton; aunque, a decir verdad, fue como si ya la hubiese leído (¿será que lo hice, alguna vez, estando bajo un momento de delirio absoluto, un delirio que me condujo hasta la amnesia?), y es que sus letras me devolvieron a la infancia, a la adolescencia, al despertar de la vida. Me abrió los ojos de par en par. Narraré brevemente mi experiencia con el primer libro que leí de ella.
'Live or Die' se publicó por primera vez en 1966, y no tardó en convertirse en un hito: no sólo le significó a la autora la obtención del premio Pulitzer, sino que, también, se posicionó como una de las obras poéticas más trascendentales de aquellos años, demostrando, una vez más, que la vida, el arte, en este caso, no conoce de superioridades de género -tan sólo siete poetas mujeres habían ganado el Pulitzer con anterioridad: Edna St. Vincent Millay, Amy Lowell, Leonora Speyer, Marya Zaturenska, Gwendolyn Brooks, Marianne Moore y Elizabeth Bishop. Los poemas, escritos entre 1962 y 1966, están ordenados cronológicamente en el libro, casi, y a modo de metáfora, como la historia de una vida que está destinada a acabar trágicamente: "El útero no es un reloj ni una campana que suena". Esta colección incluye algunos de los poemas más famosos e importantes de la autora: 'Sylvia's Death', 'Menstruation at Forty', 'And One For My Dame' y 'Wanting to Die'. Este último, lo recuerdo muy bien, me dejó temblando como un pájaro electrificado cuando lo leí por primera vez, volví, en la brevedad de un pestañeo, a ser ese niño asustadizo. El poema se transcribió al español como 'Querer morirse'; aunque, claro está, en otras ediciones aparece con otros títulos, y con ciertas variaciones en cuanto a la cadencia de las rimas; pero, en general, son traducciones simples, efectivas y fieles al material original, algo que se agradece un montón. Estos versos aún me dejan con los ojos húmedos, transparentes, y, quizás, desorbitados:
(...) Así, grave y pensativa,
más tibia que el agua o el aceite,
descansé, babeando por el agujero de la boca.
Otro de los poemas que salta de inmediato a la vista es 'Sylvia's Death'; escrito, claramente, en memoria de su amiga, Sylvia Plath, y que se centra, a veces de manera explícita, otras, en un tono que bordea lo surrealista, en el suicidio de la autora de 'La campana de cristal'. Y es, quizás, un preámbulo de lo que sucedería con la propia vida de la autora del poema -aquí puedes leer una breve biografía de Anne Sexton: https://www.revistaelcoloso.com/post/anne-sexton-diario-de-una-vida
Oh, Sylvia, Sylvia,
con un cajón muerto de piedras y cucharas,
con dos chicos, dos meteoros
que deambulaban tranquilos en una diminuta sala de juegos,
con tu boca hacia la sábana,
hacia las vigas del techo, hacia la muda plegaria
(Traducción de Griselda García)
Los versos de Anne Sexton van más allá de lo tangible, y pasan, de ojo a ojo, a convertirse en vívidas imágenes retóricas acerca de la vida, la maternidad, el consumo indiscriminado de fármacos, la monotonía y el amor. Es, tal vez, como despertar de un largo e intenso sueño. Un sueño que te lleva de vuelta a la adolescencia, a lo que pensabas olvidado y a la fantasía, tanto de lo bello como de lo horrible, de lo divino a lo enloquecedor.
Por Javier Ignacio Lux









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