Son las dos: Poema de Miguel Rodríguez Otero
- revistaelcoloso

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y me llamas para decirme que hablo
en sueños, que suelto frases absurdas
que se te agarran como garfios a la blusa.
podría dejar esto en otra sobredosis
de abismo, quedarme al final de la calle,
saber que estoy despierto e insomne.
podría dejarlo ahí, pero me tiemblan los dientes
y tú estás desvelada y piensas. uno piensa mejor
por la noche, cuando ya no hay nada que vivir,
sólo hacer recuento de pérdidas, de lo que queda
después de cada asalto a oscuras. siempre hay un final,
aunque qué más da ganar o perder,
si no sabes quién te espera al final de esa calle.
las palabras también son oscuras,
te ponen entre la espada y las paredes
de las casas en las que has vivido y muerto.
y todo te duele. estás desvelada, y te duele pensar.
y a mí me tiemblan los dientes.
las palabras pierden, pero se quedan a cenar.
yo confundo subordinadas con gigantes,
lo mío es cagarla a lo grande, no soy de abreviaturas.
o sea, que me voy al polígono a darme de hostias.
un abierto sin paredes donde no haya nada que decir
ni certezas que queden a medias.
sólo voy a dejarme la piel,
a ver qué hay debajo, y al rato
te oigo llamarme a lo lejos. los golpes me llegan
sin orden ni secuencia, me alcanzan como en morse.
yo presto atención, pero no descifro el mensaje,
tan sólo te oigo desde muy lejos,
me dices que no deje de hablarte,
que son las dos y aún nos queda noche,
que han venido las palabras a curarnos
desde tan lejos.







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