Caza: Poema de Tomás Veizaga

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obvio que puede
eso nadie lo duda
curar, sanar
enmendar desgarros
untar aceite en tus cicatrices
y decirte que le gustan
mientras tus rodillas besan el suelo
que le gustan
las flechas que tienes en la espalda
y en especial esa última
todo eso te dice
y tú decides sonreírle
y le agradeces
pero sabes que a tus espaldas
le hace un gesto al arquero
para que sepa, sin ver
que ya no serás un problema
que ya pueden seguir adelante.




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