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Cartas a un niño: Poema de Cipriano

Foto del escritor: revistaelcoloso
revistaelcoloso
hace 5 horas
1 min de lectura

De pronto ya amaneció

y el sol, curioso,

se metía líquido entre los árboles.


Sus ramas,

cual patas de araña,


depredaron


paulatinamente,


diluyéndose

por mi ventana.


De pronto

las cortinas que parecían

cerradas por la noche inmersiva


me dejaron sin nada más

que la sombra

de un papelero lleno.


Eran bolas de nieve

que de pronto caerían

en una avalancha fulminante

que terminaría por sepultarme


bajo los escombros de mi cobardía.


---


Mi ciudad expele nicotina.


Y sin notarlo

he esquivado aquellas calles

pintadas con el aroma

de la soledad.


He huido caminando

entre las pieles

saturándome los sentidos.


Hay extractos

en lo más profundo


y estos siempre me lograban

remecer.


No he

perdido el olfato;


él sabe la nostalgia

que guardan mis lagrimales.


---


La compulsividad de mi muñeca

que solo quiere bailar

sobre la blanca, rugosa

pista de baile.


Bailar entre su abanico,

bailar hasta hacerse añicos,

caer muerta por su borrachera.


~Son copas

que se arrojan empapando

el rostro~


Despertando a aquellos que duermen

aún acariciando

la falda de su madre

antes de abandonarla

por la escolaridad.


El niño enfermo (Edvard Munch, 1907)
El niño enfermo (Edvard Munch, 1907)

 
 
 

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